Café y bocadillos en el Palace


Cuando en el Palace de Madrid te encuentras con un Starbucks y un Vips, significa que realmente el mundo está cambiando. Una vez más, cuando los sitios, personas y eventos pierden ese halo de misterio, pierden todo el interés.

De viajes y maletas





Me voy a Madrid.

A no hacer nada. A pasearme por el jardín botánico. A comprar libros usados en la Cuesta de Mollano. A almorzar en lugar de comer, con amigos, como los personajes de Terenci Moix. A inventarme mi vida para los taxistas. A despreciar los gin-tonics con pepino. A ver Los miserables.

Y en lo único que puedo pensar es en la maleta. ¿Cómo puede ser que me lleve lo mismo para 2 días que para una semana? Francamente, hay cosas que ni yo entiendo.

Siempre intento recordar la premisa de que, el viajero ataviado con excesivo cuidado trasluce menos interés en ver que en ser visto, mientras que el verdadero viajero sabe que el mundo a su alrededor es su mejor accesorio.

De sentirse bien vestidos con poco


Mientras estaba adelgazando, Billy y la condesa hicieron una expedición a Hermès, donde Billy compró dos cinturones, uno ancho para sujetar el abrigo y el otro estrecho, para ceñir los jerseys. Compró también su primer pañuelo de Hermès. Lilianne le había explicado que, con una falda bien cortada, un buen par de zapatos, un jersey decente y el indispensable pañuelo de Hermès, cualquier francesa se siente tan bien vestida como la reina de Inglaterra, la reina de Bélgica o la condesa de París, esposa del pretendiente al trono de Francia, pues así es como visten estas damas en la vida privada.

Scruples. Judith Krantz

De uniformes escolares

Siempre me han gustado los uniformes para los colegios. Recuerdo que cuando era pequeño todos llevábamos, y podías saber a que colegio iba cada niño por su uniforme. Ese va al alemán, ese al inglés y esa al del Opus.


Yo defiendo el uso del uniforme en los colegios. Es una de las cosas más prácticas que existen. Con dos pantalones, dos jerseys y dos camisas tienes al niño vestido. Y cuando van creciendo no tienen que preocuparse de si fulanita lleva esos pantalones o menganito unos pantalones de la marca X.


Pero ¿Cómo se ven los uniformes en los distintos países? En Reino Unido e Irlanda son de lo más común. De hecho, hay muy pocos colegios (publicos o privados) que no tengan. Recuerdo estando una vez en Dublín a principios de septiembre ver como todos los niños salían de clase con sus uniformes, cada uno distinto según el colegio. Muy bonito. Es ligeramente diferente al que se ve aquí, o al menos a los que he visto yo. Ahí desde pequeños les hacen llevar americana y corbata. Aquí somos bastante más... “informales”.


En Estados Unidos solo los colegios privados utilizan uniforme. Como tampoco son muy comunes, no se ven a muchos niños con uniforme.


En Japón por ejemplo, utilizan un modelo muy europeo, ya que cuando se instauró el modelo actual de educación en 1870, se fijaron en Alemania, Francia y Reino Unido.
Cuando llegan a secundaria, las chicas llevan el Sailor Fuku, que se trata de un uniforme basado en el uniforme de la Marina Real Británica. El Gakuran es su variante masculina, está inspirado en el del ejercito Prusiano del siglo XIX. Se trata de una casaca negra con botones, y pantalones del mismo color.

La ropa interior

Ropa interior Star WarsLiteratura, adulterio y una visa platino. Carmen Posadas.

Vestirse [... ] no hay nada mejor., con mucho tiempo para pensar y probarse ésta prenda o aquella otra con el espejo por cómplice y la soledad por alcahueta. Y ella, la soledad, es siempre la mejor consejera: “No, no, nada de ropa interior procaz”, dice, “es cierto que a los hombres les fascinan los rojos estrepitosos y los negros putanescos. Pero seamos astutas, querida mía: en una primera cita no conviene nada aparecer como Jean Harlow con sus rasos y mucho menos emular a Jane Mansfield con sus ligueros. No, no, es mucho mejor ponerse algo discretamente sexy, como si no hubiéramos previsto que acabaríamos en la cama. De este modo, el secreto lenguaje de la ropa interior dará a entender: “Oh, qué maravilla, amor, no me esperaba que ocurriera esto”. Porque así hablan por nosotras ciertas prendas muy bien escogidas, prendas inocentes y taimadas, ¿cómo decirlo?, tan Lolitas ellas.



Cuando uno empieza a pensar que ropa interior llevar... no es solo para sí mismo.

Lanvin


Lanvin L'escargot.

La mejor colección de Lanvin.

Ojalá no los vendieran solo en Navidad.

Tom Ford


-Ahora querida, hablame un poco más sobre esas manchas. Usaba manchas de leopardo en los 80.
- Bueno, las de dálmata son un poco diferentes ¿no crees?
- Calidas
- Cariñosas
- Clásicas
- Menos vulgares
- ¡Exacto!

101 dálmatas. 1996

Y por supuesto Tom Ford.

El olor de la memoria


Hoy me he levantado cursilón y no hay quién me saque de ahí. Así que lo siento pero va un post pastelón. Estaría bien tener unas fotos de las cosas bonitas de mi cuarto en tonos pasteles pero no es el caso.

El tema son los perfumes. Se dice que el olor es una de las cosas que más activan los recuerdos. Y estoy de acuerdo. Es increíble todo lo que puede hacernos recordar una ráfaga de cualquier olor. A veces incluso momentos que teníamos guardados en lo más profundo de la memoria.

Supongo que es en eso en lo que se inspiran para los anuncios de perfumes. En las sensaciones que nos produce recordar un momento dado. Reconozco que antes no entendía muy bien estos anuncios, de hecho tampoco es que ahora los entienda mucho más, pero se puede decir que ahora me “transmiten” más. Después de todo, en marketing se consideran los perfumes uno de los productos más difíciles de vender.

El perfume que más me evoca es el de Kenzo. Ese olor masculino, diferente y algo dulce me recuerda a algunos de los mejores momentos de mi vida. A siestas de toda una tarde, en la penumbra de la primavera. A locos paseos en bicicleta y a las primeras camisetas de manga corta del año. Por supuesto me recuerda a la persona, pero sobre todo a los momentos y a esa luz especial que parecen tener ciertos recuerdos.

Que los perfumes que despiertan nuestros recuerdos no dejen nunca de fabricarse.

He avisado que estaba con día cursi.

Rebajarse en las rebajas


¿Ponerse en calzoncillos para conseguir un conjunto de una marca fea, copia de una marca más fea aún? No, gracias, uno tiene su orgullo, su caché o como quieras llamarlo. Uno no agacha la cabeza tan facil mente por un abrigo de Desigual. Si acaso de Tom Ford...

¿Qué tienen las rebajas que sacan lo peor de la gente? Esa manía casi sovietica de conseguir lo que sea mientras sea gratis o rebajado, aunque no se necesite. Una amiga diría que es mentalidad de post-guerra, a mí sencillamente me recuerda a esa anecdota de la Rusia comunista según la cual, un ruso siempre llevaba una bolsa por si veía alguna cola. Muchas veces, se ponían a esperar sin saber siquiera que se repartía.

En estas cuestiones, soy de la opinión de que, sobretodo con nuestros armarios a rebosar, uno debería hacer caridad, no recibirla.

Anna Wintour, front row


Anna Wintour Front Row es una biografía (no autorizada, por supuesto) de la conocida editora del Vogue Usa. No es mi intención convertir este post en otra batalla a favor o en contra. Puede que otro día. Hoy me conformo con una reseña del libro.

Hace tiempo me lo dejó una amiga, y aunque no me atraía demasiado, me lo leí, porque tengo el problema de que me leo hasta el listín de teléfonos. El libro básicamente se separa en dos fases: la época Británica y la Americana.

Durante su etapa en el país de su graciosa majestad, se nos habla de su infancia. Su padre como editor de un importante periódico, sus exitosos hermanos, el perfeccionismo de su padre y bla bla bla. No me gusta que intenten psicoanalizar al biografiado. Da la sensación de que pretenden excusarle. Resulta interesante ver sus comienzos en el mundo de la moda, en tiendas, y luego en un par de revistas, así como su interés por los hombres maduros.

Su siguiente etapa transcurre en Nueva York. Su paso por distintas revistas, y su afán de perfeccionismo en la faceta tanto personal como profesional. Así como sus ganas de fotografiar a famosos. Una vez más algo insípido. Uno espera (yo el primero) que se cuenten detalles jugosos o sencillamente detalles del día a día en la revista Vogue y sin embargo tenemos que conformarnos con un par de capítulos.

Sabemos que como se toma la sopa o que hace limpiar su mesa de todo papel (idea que yo mismo he copiado) y luego con alcohol, pero apenas profundizamos en ese (te guste o no) interesante personaje. En conclusión, un libro entretenido pero no imprescindible.

Estilistas y las mujeres


"Sabía que no hay nada más nocivo para la personalidad de una mujer que el mariquita que la pone en un altar disfrazándola con la personalidad que él hubiera deseado para sí"

Terenci Moix, Garras de astracan.

El de "estilísta" es uno de los trabajos más ridiculos que hay. Entiendo que hay ciertas personas, cuyo trabajo les obliga a estar delante de las cámaras, por lo que deben lucir siempre su mejor aspecto. A menudo, esas personas, a pesar de ser una eminencia en su campo, carecen de la cultura y las ganas necesarias para "jugar" a la moda.

Sin embargo, creo que un personaje público debería tener la suficiente seguridad y vivencias, como para saber presentarse en distintas situaciones. No descarto el uso de un estilista en determinadas ocasiones, pero creo que debería ser como un abogado: se le consulta para situaciones muy concretas, las demás, sabemos como llevarlas nosotros solos.

No es mi intención herir sensibilidades con la frase que pongo al principio. Aunque ciertos políticos no la vean, hay una sutil diferencia entre ser políticamente correcto y ser educado. No soy políticamente correcto pero intento ser educado, lo cual no quita para que en mi blog diga lo que quiera. Por lo tanto, si alguien se siente ofendido, mis disculpas.

Ya vienen los Reyes


¿Qué se le puede regalar a una mujer que lo tiene todo? (O lo que es lo mismo, la inmensa mayoria de mujeres)

Diamonds are a girls best pero se sale un poco de mi presupuesto. Además Holly Golightly decía que los diamantes son para las señoras mayores.

Un bonito pañuelo suele ser mi elección más habitual. Si nos sentimos generosos, Hermès o Loewe. A fín de cuentas, un buen envoltorio hace regalo. Recuerdo un personaje que regala a sus amantes un Birkin al principio de la relación y un pañuelo al final.

Una buena pluma o papel de carta con las iniciales impresas es algo tan elegante y pasado de moda, que vuelve a estar de moda. Los emails son lo mejor pero siempre hace ilusión recibir el correo.

O siendo más originales, una revista antigua. Un Vogue de ebay convierte en "fashionista" a cualquiera.

Que los reyes magos os traigan muchas cosas.

Guantes a gogo


Solía decirse a principios del siglo XX que una dama que se preciara, nunca debía salir de casa sin guantes. Parafraseando Lo que el viento se llevó, no creo que las damas o los guantes importen ahora.


Por supuesto los guantes no son exclusivos de las mujeres, una prenda tan práctica no puede limitarse o perderse. De lana, cuero o ante, unos buenos guantes resultan prácticos a la vez que elegantes. Estando de viaje hace poco, perdí unos guantes que me encantaban: manoplas más bien, con dibujos escandinavos que había comprado mi padre en Suecia hará ya... bueno, muchos años. Me fastidió más el hecho de perderlos que el de tener que pasearme con nieve y temperaturas bajo cero sin ellos.


Se trata de una prenda que me fascina. Tan sencilla y señorial. Si os fijáis bien, la Reina de Inglaterra siempre los lleva (es bastante maniática, lo cual es comprensible cuando uno tiene que dar la mano a tanta gente) pero por cuestión de protocolo no puede usarlos cuando recibe “en casa” por lo que se “recomienda” a los invitados que sean ellos quienes los lleven.


Si os apetece daros el lujo (digo el lujo porque no son guantes de 20€) os recomiendo que vayaís a visitar la tienda Guantes Luque en la calle Espoz y Mina de Madrid, al lado de la Puerta del Sol. Es una guantería que parece sacada de una película. Venden guantes ya hechos aunque también creo que reciben encargos. Si estáis por Madrid merece la pena pasarse solo para verla y hablar con las dependientas (si es que aún viven) o su nieto quien lleva ahora el negocio. Esto es exclusividad y no lo de Chanel.

Propósitos de año nuevo o la historia del caballo volador

No suelo hacer propósitos de año nuevo, o al menos, no me los tomo en serio. Reconozco que es una fecha muy "simbolica" para hacerlo, pero no vale con eso solo. Este año si que había tomado alguna que otra resolución. Digamos que tenía que haberla tomado antes pero me dí un par de días más con la excusa del año nuevo. Mira si aguante poco, que ayer ya hice aquello que me había prohibido.
En general, no me gustan los propósitos porque uno nunca sabe lo que va a pasar ese año. Esto me recuerda a una historia que solía contarme mi padre de pequeño.

La historia del mercader, el sultán y el caballo volador.

Había una vez, en un pais exótico y lejano un mercader que había contraido muchas deudas. Al no poder pagarlas, fue conducido al palacio del sultán para ser ajusticiado.
Una vez en presencia del sultán el mercader trató de negociar con él:

- Poderoso Sultán, perdonadme las deudas y concedme un año. En ese plazo, yo prometo hacer que vuestro caballo vuele.

El sultán meditó la propuesta. Las deudas que tenía no eran tan grandes a fin de cuentas. Un año no era mucho tiempo, y si realmente conseguía que su caballo volara, sus enemigos le temerían aún más.
Finalmente le concedió el plazo y le dejo marchar, advirtiendole que si no lo conseguía, lo mataría igualmente.
Al llegar a casa, el mercader contó a su esposa lo ocurrido y está se asustó:

-¿Cómo has podido prometerle tal locura? ¡Es imposible!

Con tranquilidad, el mercader respondió.

- En un año pueden pasar muchas cosas; puedo morirme yo, puede morir el caballo, puede morir el sultan, y quién sabe, ¡puede que hasta el caballo aprenda a volar!



Demasiado demasiado

- ¿Sabe usted algo de él...? Que lo desacredite, quiero decir.
- Iba demasiado bien vestido... llevaba el pelo demasiado largo... y olía a perfume.
- Y, sin embargo, acepto su invitación para cenar - apuntó Battle.
-Si cenara solamente en las casas cuyo dueño es de mi completo agrado, temo que no saldría mucho de noche, superintendente - replicó Despard con sequedad.
- Le gusta a usted la vidad de sociedad, pero no la aprueba ¿verdad? - sugirió el otro.
. Me gusta, pero por períodos cortos. Sí; me gusta volver de la selva para encontrar habitaciones iluminadas, mujeres vestidas con ropas encantadoras; para comer bien, bailar y reir... pero solo por un tiempo. Luego, la insinceridad de todo me produce náuseas y quiero marcharme otra vez.

Cartas sobre la mesa. Agatha Christie.

Son unas frases que yo habría podido decir perfectamente (si es que no las he dicho ya antes)

La fiesta en casa


En estas fechas tan entrañables bastantes amigos miso vuelven a casa como el turrón. A falta de tiempo, una buena idea es juntarlos a todos. ¿En un bar? ¿En una terraza? Como me gusta jugar a ser anfitrión yo digo: No, en casa. Organiza una fiesta.

Modo de empelo para una fiesta réussie.

Invitación: Ni sms cutres, ni invitaciones impresas. Utiliza el teléfono, el contacto personal siempre ayuda a las dotes de persuasión. Por supuesto limita la lista de invitados, por espacio, por supuesto, no por snobismo.

Tema: Siempre es mejor personalizar la fiesta. No tiene por que ser una fiesta de mascaras, pero al menos que tenga nombre. Puede ser la fiesta del Vodka por ejemplo. Nada como elegir un alcohol para personalizar una fiesta

Bebidas: Cuando uno es el anfitrión se espera que tenga comida pero no pasa nada por “sugerir” que la gente traiga las bebidas. Para quitarle hierro al asunto, propón que los hombre traigan el alcohol y las mujeres el hielo. (Dependiendo de la cantidad que asista de cada sexo, of course) La proporción perfecta para que las bebidas estén frías y las mujeres calientes, como diría Groucho Marx.

Música: Desconfía de poner el Ipod en modo aleatorio. Nunca sabes qué puede salir. Prepara una buena selección antes. Y no olvide poner algo de música cutre por si la fiesta decae. Tres sugerencias que siempre hacen que la gente se anime: You are the one that I want, de Grease, En tu fiesta me colé de Mecano y Mamma Mia de Abba.

Dress Code: Depende de la fiesta pero mejor prescindir de él. Una buena solución es proponer una fiesta de gala para que las mujeres puedan usar esos vestidos especiales para cotillones, bodas y bautizos que nunca tienen oportunidad de volver a usar.

Decoración: Evita las guirnaldas, las velas y similares a no ser que vayan con la temática de la fiesta. Mejor poner manteles de tela en todas las mesas. Disfraza la casa y evita las manchas.

Fumar o no fumar: Una vez más, depende de los amigos. Aunque uno no fume, nunca está de más indicar algún sitio en el que se pueda. En un balcón o una ventana no se molesta a nadie.

Y sobre todo, relajarse. Un anfitrión no tiene que ir de grupo en grupo avivando las conversaciones, los propios invitados deberían saber con quién les apetece hablar y con quién no.

Cine para las Navidades

Y tanto si os gusta la Navidad (como a mí) o preferís pasarla en estado comatoso en el sofa, aquí va mi lsita de pelicula Navideñas (que en algunos casos, no lo son necesariamente)

  • La quimera del oro. Charles Chaplin 1925
  • Mujercitas. 1949
  • Batman vuelve. 1992
  • Me enamoré de una bruja. 1958
  • Milagro en la ciudad. 1994
  • Gremlins. 1984
¡FELIZ NAVIDAD!

Pushing Daisies

Pushing Daisies es una serie que apenas llego a aguantar dos temporadas (una pena, creo yo). Cuenta la historia de Ned “el pastelero” quien tiene el don de resucitar a los muertos cuando les toca una vez, pero que vuelven a morir si les toca una segunda vez. Cuando muere el amor de su vida decide resucitarla, y ahora vive enamorado sin poder siquiera besarla.

Lo que más llama la atención de esta serie es su estética tan alegre, exagerada, e incluso “años 50”. Y sin embargo, Ned, el chico más dulce que podáis imaginar, que dedica su vida a hacer pasteles en un mundo de lo más colorista, viste exclusivamente de negro y gris.


Un bonito contraste.






Improvisando


Una vez Napoleón III y Eugenia de Montijo estaban de viaje por Inglaterra para habalr con la reina Victoria de la guerra de Crimea. Se celebraba en su honor una cena de gala pero ¡oh! los baules no habían llegado, así como tampoco el peluquero.La puntualidad de la etiqueta no permitía esperarlos y aún y sin tener nada que ponerse, no podia dejar de comparecer.
Una de las damas tenía ahí sus pertenencias, y le propuso un vestido de colo azúl. Con unos cuantos retoques se le ajustó. Tampoco tenía ni diadema ni aderezo, asi que pidio flores. A falta de violetas, se le entregó una cesta llena de miosotas; de este modo dispusieron ramos un poco por todo, en el escote, en guirnaldas sobre la falda, en espirales para retener los tirabuzones del peinado. Cuando hizo su entrada todas las cabezas se giraron hacia ella. La frescura del traje primaveral y las flores, eclipsaban los aderezos de brocado y los collares de damantes de las ladies boquiabiertas.

Curiosamente a las miosotas tambien se les llama nomeolvides, y bien es sabido que la reina Victoria nunca olvido a Eugenia.

No hay que olvidar que aunque la grandeza siempre impone, el encanto, la dulzura y la sencillez son armas infalibles para conquistar hasta a una reina. Y es que hasta un sencillo narciso puede llamar la atención en un jardín completo de rosas.

En Paris todo el mundo viste bien II

Era mi intención el otro día hablar de la gente que viste mal en París y al final acabé hablando de los que, a mi parecer, mejor visten. Podría seguir hablando de las distintas clase que hay, pero qué queréis, me aburre la clase media, se salva la burguesía, pero ésta nunca ha sido clase media ¿verdad?

Mejor voy directo a la gente que realmente viste mal. Me refiero a esa gente de clase media baja, que en los 70 pudo ser clase media a secas, pero a la que ahora se le añade el “baja” al final. De los que te dirán que viven en Paris cuando en realidad se refieren a algún Banlieue de Îlle-de-france.

Mujeres a las que les encantan los colores vivacious, de las que se tiñen el pelo en casa y les queda canario. O peor, de peluquería que consigue el mismo resultado. De chicos con el pelo rapado a maquina. Si tienes suerte y eres mono ça va, si no, se siente. De los que llevan vaqueros desgastados horribles, zapatillas negras y calcetines blancos. De los que compran en Kiabi (la mode à petits prix, recuerden). De los que llevan las viseras sobre la cabeza, no puestas y llevan riñoneras de LV de (obvia) imitación. Los paletos de toda la vida, que también los hay en españa. ¿Cuál es la diferencia? Aquí uno es paleto esforzandose demasiado. Ahí uno es paleto por no esforzarse en absoluto.

Así que, que quede claro, en París NO todo el mundo viste bien. De hecho, la prueba viviente de ello es el centro comercial de Les Halles un sábado a la tarde. ¿De verdad creíais que no había poligoneras en París?



Desmontando mitos. En Paris todo el mundo viste bien


Desmontando mitos. En Paris todo el mundo viste bien.

Este post está absolutamente basado en mis experiencias personales y puede no corresponder a la realidad.

Absolutamente falso. Las generalizaciones son malas, malisimas, aunque yo haga mucho uso de ellas. No se puede decir con rotundidad que en Paris todo el mundo viste bien como no se podría decir que en Madrid se viste mal.

La clase alta

Paris es una ciudad con más de 2 millones de habitantes. Algunos de ellos viven en Neully-sur-Seine y son de clase altisima. Que visten de las marcas “de toda la vida”: Burberry's, Lacoste, Hermès, y van a Lafayette cuando necesitan “básicos”. Gente de la que se hace las camisas a medida con sus iniciales y para los que la moda es algo a seguir con pies de plomo. Gente bien de toda la vida, de lo que no buscan “faire étalage”. Ellos piensan: tenemos dinero, nuestros amigos lo saben, y ellos a su vez también lo tienen, pero eso no es excusa para ir pregonándolo.

Familias en las que las mujeres heredan no solo joyas y muebles, también reciben pañuelos de Hermès de hace más de 30 años aún en sus cajas naranjas, apenas gastadas. Familias en las que padres e hijos se compran el mismo modelo de polo o jersey aunque en tallas diferentes. El padre lo llevará con un pantalón de pana marrón y el hijo con unos vaqueros, cuestión de generación.

En general, el dinero viejo no sigue demasiado la moda. O mejor dicho, la moda de las revistas o de los blogs. Ellos tienen su propia etiqueta, y aunque muchos arribistas la crean fácil de imitar, su ojo, realmente entrenado, es capaz de diferenciarlo. Y si no, en cuanto hable. Que por la boca muere el pez.

En una época en la que cualquiera puede comprarse cualquier prenda, es el savoir-faire lo que realmente importa. Porque el pedigrí no se puede fingir.

Cholate con churros


Y espero ver algún día en "The Selby" una bandeja tal que esta, con churros en lugar de macarons.

La utilidad de lo bello


La utilidad de los artículos valorados por su belleza crean una dependencia muy íntima.
Una chuchara de plata labrada a mano, de un valor comercial de 10 dolares, no es más útil (en el primer sentido de la palabra) que una cuchara del mismo material hecha a maquina. Probablemente será incluso menos útil.
Inmediatamente se duduce que la primera chuchara agrada a nuestro gusto, a nuestro sentido de lo bello, en tanto que la otra, no tiene ninguna función útil aparte de su eficacia bruta.

Hábitos mentales populares

¿Cómo llega la moda de las pasarelas a las amas de casa cuarentonas de barrio? Me pregunto yo.

La clase elevada no puede efectuar a capricho una revolución o una inversión repentina de los hábitos mentales populares relativos a cada sector. Para que cualquier cambio llegue a empapar a la masa y cambiar la actitud habitual del pueblo, se requiere tiempo; especialmente si se trata de cambiar los hábitos de aquellas clases que están socialmente más remotas del cuerpo donde irradian los campos.


Teoría de la clase ociosa. Thorstein Veblen. 1899

Psicologia de la moda


¿Qué te has puesto?

El traje chaqueta que me probé el otro día.

El rojo. Un color fuerte, como de semáforo diciendo “detente”

Felipe y Letizia. 2010


¿No es estupendo todo lo que puede decir la ropa que escogemos? Para que luego nos digan que no hay que fiarse de las apariencias.

Defunct Fashion


Anna Wintour dice que la moda no trata de mirar hacia atrás, si no hacia adelante. Siento discrepar. La historia nos demuestra que todos los sucesos se repiten, con distinto factores pero se repiten. Y la moda no va a ser distinta. Es lo que tienen los ciclos. Una cosa nueva no es más que algo viejo que se había olvidado.

En el mundo de la moda, yo me he dado cuenta de que a la hora de hablar de ropas de otras épocas, recurrimos al cine para visualizarlas. A veces son muy concretas pero en otras fallan no son mas que una reproducción desde nuestra época.

Por eso me gusta tanto Defunct Fashion, por que por una vez, se nos enseñan las ropas sobre las que leemos, sin los “filtros” del cine. Y al perder el encanto, ganan en realismo. Que cada cual vea qué prefiere.

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Anna Wintour says that fashion is not about looking back, but about looking forward. I disagree. History shows than all events get repeated once and again, only with different characters. And fashion is not different. A new thing is nothing more than an old thing that got forgotten.

When we talk about other eras' clothing, we tend to imagine them through the films. And films are not always too accurate I'm afraid. Sometimes they don't show the real style, but a reinterpretation they make from our time.

That's why I love so much Defunct Fashion, because, for once, cloths are showed with any filter. And even if they lose the charm, they win in realism. Let each one decide what they prefer.

Llega el frío


Vuelve el frío.

Y con él los guantes, las bufandas de punto o las de Burberry's. Las medias y los calcetines gordos. Las camisas de oxford azúles y las mujeres con abrigos de pieles. Las botas de agua y los paraguas como carpas de circo.

Los maravillosos peinados que crea el viento y los jerseys con dibujos nórdicos.

El ceremonial del té, o del café, colacao, o lo que sea, mientras este caliente. Y el tirarse en el sofa con un libro (Nancy Mitford y su "A la caza del amor" es genial para el invierno) o una pelicula. Los pijamas de franela y los edredones gigantes. Uno tiene la sensación de que nada malo puede pasarle bajo un edredón bien mullido.

Y las bolsas de agua con funda de tartán. Y tartán, tartán por todas partes.

Definitivamente, con el frío, todo es estéticamente más hermoso.

Complementos II


La blackberry no es un teléfono ni una PDA, es un complemento. Como todos esos complementos que han perdido parte de su utilidad (véanse gafas, bolsos) para convertirse en un símbolo de estatus.

Y eso queda muy claro a la hora de llevar la blackberry; el móvil se lleva en un bolsillo o en el bolso, la blackberry, atención, se lleva en la mano. Bien protegido con una funda (rosa y negro parecen los colores más populares) parece más un bolso de mano que un teléfono.

Por supuesto, la blackberry es un artilugio muy útil, recibir emails y navegar por internet en cualquier sitio es una maravilla. Pero no es el único dispositivo que permite hacerlo. La blackberry es una marca, y donde hay una marca, hay un estatus, una categoría. Por que para eso están las marcas, para diferenciar.

¿Tienes un Iphone? Seguramente eres un enamorado de los nuevos “gadgets” (horrible palabra, por cierto) o alguien con un trabajo relacionado con las nuevas tecnologías, ¿Tienes una blackberry? Forzosamente debes tener un trabajo de lo más glamouroso e interesante, ¿ o no? Estatus, una vez más.

Por que antes existíamos cuando pensábamos, ahora “recibo, luego existo”. No eres nadie si nadie te escribe ¿no? O peor aún, si nadie ve tu blackberry.

A fin de cuentas, da igual que solo la uses como un teléfono móvil normal. En un bolso de fiesta no te entran muchas cosas, y puedes prescindir a menudo de tus gafas de sol pero, ¿Quién dijo que los complementos tenían que ser prácticos?

Aclaración: No tengo nada en contra de las blackberrys ni contra la gente que las usa. Es simplemente que últimamente me he visto rodeado de ellas en manos de gente que realmente no las necesita.

Dinamismo




Al día siguiente se despertó dinámica y optimista. Así pues, se puso una blusa de seda salmón y un Chanel gris perla. Nada como los modelos de Mademoiselle para indicar a una mujer activa que el mundo le pertenece.


Terenci Moix, Garras de astracán.

Complementos I


Las gafas de sol son EL complemento por excelencia. Pero ¿cuál es el encanto que poseen? ¿Por qué cualquier pseudo-famoso o una persona con ínfulas de grandeza las llevan? ¿Es por lo que esconden o precisamente por lo que dejan ver?

Antiguamente (y actualmente también) se decía que los ojos eran los reflejos del alma. No hay parte de la cara que delate tanto nuestras emociones que los ojos, y siguiendo una mentalidad anglosajona , en la que mostrar las emociones es síntoma de debilidad, unas buenas gafas de sol resultan una buena aliada.

Esto promueve la idea de que, aquellas personas que no se quitan las gafas de sol deben de tener alguna importancia para querer mostrarse tan imparciales y distantes. ¿Quién no odia hablar a unas gafas de sol? Voila la distancia.

Por otro lado, están esas personas que actúan de una forma que al principio puede resultar contradictoria, hasta que vemos cual es su objetivo. Ya que, fingiendo ocultarse tras unas gafas de sol, consiguen llamar la atención. Siendo este el objetivo principal.

Una vez esto promueve otra idea: si lleva gafas de sol, debe de ser famoso o cuando menos, muy cool. Lo cual no es más que el escalafón más bajo de la fama.

Vamos, que uno se esconde, precisamente para ser encontrado.

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Sunglasses are THE accessory. But what is the charm they possess? Why would any pseudo-celebrity or a person with pretensions of grandeur wear them? Is it because of what they hide or perhaps because they let on?

It is said that the eyes are a reflection of the soul. No part of the face betrays our emotions more than the eyes, and by the Anglo-Saxon standards, in which showing emotions is a sign of weakness, good sunglasses are a good ally. This promotes the idea that those People who do not remove sunglasses must have some importance to appear so impartial and distant. Who doesn't hate talking to a pair of sunglasses? Voila, distance.

On the other hand, there are those people who act in a way that can be contradictory at first, until we know their agenda. And, pretending to hide themselves behind sunglasses, they are calling your attention. Being this the main objective. This raises another idea: if you wear sunglasses, you must be famous or at least very cool. Which is not more than the bottom rung of fame.

If someone hides away, it is only to be found.

Royal Doulton


Ann disfrutó en la sección de porcelana de los almacenes del Ejercito y la Marina. Penso que, en la actualidad, cuando hay tantas cosas hechas mal toscamente, daba gusto ver la buena porcelana, cristal o cerámica que el país sabía producir todavía.

Una hija es una hija. Agatha Christie.


Creo que comparto ese sentimiento. ¿Tan dificil es hacer las cosas bien?

Cuenta que la reina Maria de Teck de Inglaterra (abuela de la actual reina) tenía una fobia terrible a la pobreza debido a su infancia.

Incluso una vez reina de Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte y demás países de ultramar, siguió con la manía de acumular cualquier objeto valioso para asegurarse no volver a ser pobre.

Siempre me ha recordado a esa frase de “Lo que el viento se llevo” en la que Escarlata, cuando le preguntan por qué hace tratos con yanquis responde: ¿Te has olvidado lo que es ser pobre?

Ojo, no hay que confundir la peniafobia (nombre científico) con el síndrome de Diógenes y similares. Las personas que lo sufren solo acumulan objetos valiosos. En cierto modo me recuerda a Anna Dello Russo y su famoso apartamento-armario.

Aunque no debería hablar, porque yo soy el primero al que le duele tirar nada. Acumulo cosas sin orden ni sentido. Bueno, si que tengo una línea a seguir, aunque muy subjetiva: solo guardo cosas “bonitas”. Vaya usted a saber.

Para más información sobre la reina Maria de Teck y su problema aquí. Merece la pena.

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Queen Mary of Teck, as the say, had a terrible phobia to the poverty since she had suffered it in her childhood.

Once Queen of England, she persisted with her problem, tending to accumulate any valuable object, so she would never be poor again.

It reminds me of a quote from “Gone with the wind” when Scarlet is asked about her deals with Yankees, she answers: ¿Have you forgotten what to be poor means?

In some way, it also reminds me of Anna Dello Russo and her apartment-wardrobe.

I shouldn’t speak since I’m the first one to keep things. The only line I follow is that, those things, must be “pretty”. God knows what that it means.


Champagne


- Yo a éstas horas siempre tomo champagne.
- Lo apruebo. Una mujer con esa costumbre demuestra saber lo que quiere. El champagne siempre fue el nectar del triunfo.

Garras de astracán. Terenci Moix


Y para mí, solo existe Veuve Cliquot.

Costumbre y ceremonia


Según dicen, antiguamente, en el ejercito inglés había unas normas bastante estrictas respecto a la etiqueta. A pesar de estar en la guerra, se les obligaba a afeitarse con regularidad y guardar un uniforme para reuniones sociales.

No penseis mal. No era esnobismo (no principalmente, al menos). La razón era más "psicológica".
A un hombre puede darle igual afeitarse o no, si su ropa esta sucia o rota, puesto que realmente no se ve. Sin embargo, sí que ve a sus compañeros, y si todos van igual de desarreglados, la moral decae porque tienen la sensación de estar realmente en el frente, fuera de la civilización.

Es por eso que los ingleses se esforzaban tanto en ir bien vestidos y limpios, y conservar las costumbres de casa (el té, por ejemplo). Por que es la frivolidad la que demuestra que existe una civilización.

O en palabras del poeta Yeats: ¿Dónde si no en la costumbre y en la ceremonia nacen la belleza y la inocencia?


Y yo soy una persona que realmente agradece tanto la costumbre como la ceremonia.

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In the british army, during the Victorian era, as they say, they were quite a strict with etiquette. Despite the war, they were forced to shave them-selves often enough and to keep an uniform for social gatherings.

It wasn't a matter os snobbery. The reason was more "psychological". One particular man can feel good even with a beard and a dirty uniform. The broblem lies in the community, if they see each-other that way, the would feel depressed. They would realized they were fighting in a war, out of the civilization.

That is why the british army tried hard to dress clean and proper, and to maintain their customs (E.g. Tea time). Because
frivolity is what makes civilized.

In Yeats' words: How but in custom and in ceremony are innocence and beauty born?

And God knows how I love custom and ceremony




OSS117 o el síndrome de los Buddenbrock

Os presento a Hubert Bonisseur de La Bath. Nombre en clave: OSS 117. El James Bond francés para que me entendais. Machista, anticuado, narcisista y siempre perfecto. Bien-sûr!
Hombre anclado en los años 50 más tipicamente franceses. Época en la que la gran Francia se tambaleaba con el problema Argelino. Las colonias se perdían, el mundo hasta entonces conocido se desvanecía, todo, menos la Grandeur. Y eso se refleja en la ropa. Aunque todo se desmorone, que se note que ante todo, somos franceses.
Trajes impecables, ya esté en Brasil o en el Cairo. Sin importar las temperaturas. Siempre perfecto. Nadie dijo que un agente secreto tuviera que ir forzosamente mal vestido.
Y no olvidemos su parure: Corbata, siempre. Pañuelo en el bolsillo, necesario. Gafas de sol, prácticas. No lo hace por que sea la moda, de hecho, está ya pasado de moda, ni tampoco por llamar la atención. Lo hace, porque Il le faut!
Su machismo no es solo estético. El es un macho. Un hombre de pelo en pecho. Un hombre que no se preocupa por los sentimientos de los demás. No por falta de interés, sencillamente porque no sabe interpretarlos.

Lo que se dice un tombeur. A veces funciona, a veces no. Ese es su mantra. Pero ¿qué más da? Como diría otra gran francesa; rien, je ne regrette rien. ¿Su mayor arma de seducción? Su sonrisa y el vello asomando por la camiseta interior. Y es que no parece saber que Clark Gable elimino la camiseta interior.



Y es que la gente se equivoca. Las aparencias no engañan. Sencillamente hay que saber leerlas.
A fin de cuentas, no son nuestras habilidades las que muestran como somos, si no nuestras elecciones.



Y cuando uno es como OSS117, al menos es autentico. Y eso cuesta encontrar.



OSS117 Cairo, nido de espías.

OSS117 Perdido en Rio

Vogue


Por alguna extraña razón no puedo parar de escuchar el Vogue de Madonna. Y eso teniendo en cuenta que no le tengo demasiado aprecio.

Para el verano que viene


A pesar de que hoy acabe oficialmente el verano (bendito seas Otoño), yo ya propongo algo para el verano que viene. Si lo hacen en las grandes pasarelas, ¿por qué yo no?

Desde hoy revindico el pañuelo anudado al cuello como complemento en verano. Ya puestos a rescatar complementos, éste me gusta.
Espero que alguna de estas grandes cadenas de moda para usar y tirar me lea y lo añada a su próxima colección de verano.

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Though Summer is over (God bless you Autumn) I already suggest something for next Summer.

I suggest the neckerchief as the oficial men’s complement for Summer 2011. If the thing is to revive old fashion, I really like this one.
I hope some low cost company reads this and puts the neckerchief in next year collection.




Un hombre de verdad

¿Dónde están los hombres de verdad?

A los que no les da asco coger un pez con las manos


Los que se sienten la llamada de lo salvaje

Los que encuentran satisfacción en hacer algo con sus propias manos

Los que saben cambiar la blackberry por una navaja cuando es necesario.


Un hombre de verdad ¿Dónde está?

Los bolsos grandes


Tenía que haber sabido que había algo raro en cuanto apareciste en mi vida con ese bolso tan sumamente grande.Lo que suele haber en un bolso de semejante tamaño no tiene que ser nada bueno.
True Blood