Propósitos de año nuevo o la historia del caballo volador

No suelo hacer propósitos de año nuevo, o al menos, no me los tomo en serio. Reconozco que es una fecha muy "simbolica" para hacerlo, pero no vale con eso solo. Este año si que había tomado alguna que otra resolución. Digamos que tenía que haberla tomado antes pero me dí un par de días más con la excusa del año nuevo. Mira si aguante poco, que ayer ya hice aquello que me había prohibido.
En general, no me gustan los propósitos porque uno nunca sabe lo que va a pasar ese año. Esto me recuerda a una historia que solía contarme mi padre de pequeño.

La historia del mercader, el sultán y el caballo volador.

Había una vez, en un pais exótico y lejano un mercader que había contraido muchas deudas. Al no poder pagarlas, fue conducido al palacio del sultán para ser ajusticiado.
Una vez en presencia del sultán el mercader trató de negociar con él:

- Poderoso Sultán, perdonadme las deudas y concedme un año. En ese plazo, yo prometo hacer que vuestro caballo vuele.

El sultán meditó la propuesta. Las deudas que tenía no eran tan grandes a fin de cuentas. Un año no era mucho tiempo, y si realmente conseguía que su caballo volara, sus enemigos le temerían aún más.
Finalmente le concedió el plazo y le dejo marchar, advirtiendole que si no lo conseguía, lo mataría igualmente.
Al llegar a casa, el mercader contó a su esposa lo ocurrido y está se asustó:

-¿Cómo has podido prometerle tal locura? ¡Es imposible!

Con tranquilidad, el mercader respondió.

- En un año pueden pasar muchas cosas; puedo morirme yo, puede morir el caballo, puede morir el sultan, y quién sabe, ¡puede que hasta el caballo aprenda a volar!



Demasiado demasiado

- ¿Sabe usted algo de él...? Que lo desacredite, quiero decir.
- Iba demasiado bien vestido... llevaba el pelo demasiado largo... y olía a perfume.
- Y, sin embargo, acepto su invitación para cenar - apuntó Battle.
-Si cenara solamente en las casas cuyo dueño es de mi completo agrado, temo que no saldría mucho de noche, superintendente - replicó Despard con sequedad.
- Le gusta a usted la vidad de sociedad, pero no la aprueba ¿verdad? - sugirió el otro.
. Me gusta, pero por períodos cortos. Sí; me gusta volver de la selva para encontrar habitaciones iluminadas, mujeres vestidas con ropas encantadoras; para comer bien, bailar y reir... pero solo por un tiempo. Luego, la insinceridad de todo me produce náuseas y quiero marcharme otra vez.

Cartas sobre la mesa. Agatha Christie.

Son unas frases que yo habría podido decir perfectamente (si es que no las he dicho ya antes)

La fiesta en casa


En estas fechas tan entrañables bastantes amigos miso vuelven a casa como el turrón. A falta de tiempo, una buena idea es juntarlos a todos. ¿En un bar? ¿En una terraza? Como me gusta jugar a ser anfitrión yo digo: No, en casa. Organiza una fiesta.

Modo de empelo para una fiesta réussie.

Invitación: Ni sms cutres, ni invitaciones impresas. Utiliza el teléfono, el contacto personal siempre ayuda a las dotes de persuasión. Por supuesto limita la lista de invitados, por espacio, por supuesto, no por snobismo.

Tema: Siempre es mejor personalizar la fiesta. No tiene por que ser una fiesta de mascaras, pero al menos que tenga nombre. Puede ser la fiesta del Vodka por ejemplo. Nada como elegir un alcohol para personalizar una fiesta

Bebidas: Cuando uno es el anfitrión se espera que tenga comida pero no pasa nada por “sugerir” que la gente traiga las bebidas. Para quitarle hierro al asunto, propón que los hombre traigan el alcohol y las mujeres el hielo. (Dependiendo de la cantidad que asista de cada sexo, of course) La proporción perfecta para que las bebidas estén frías y las mujeres calientes, como diría Groucho Marx.

Música: Desconfía de poner el Ipod en modo aleatorio. Nunca sabes qué puede salir. Prepara una buena selección antes. Y no olvide poner algo de música cutre por si la fiesta decae. Tres sugerencias que siempre hacen que la gente se anime: You are the one that I want, de Grease, En tu fiesta me colé de Mecano y Mamma Mia de Abba.

Dress Code: Depende de la fiesta pero mejor prescindir de él. Una buena solución es proponer una fiesta de gala para que las mujeres puedan usar esos vestidos especiales para cotillones, bodas y bautizos que nunca tienen oportunidad de volver a usar.

Decoración: Evita las guirnaldas, las velas y similares a no ser que vayan con la temática de la fiesta. Mejor poner manteles de tela en todas las mesas. Disfraza la casa y evita las manchas.

Fumar o no fumar: Una vez más, depende de los amigos. Aunque uno no fume, nunca está de más indicar algún sitio en el que se pueda. En un balcón o una ventana no se molesta a nadie.

Y sobre todo, relajarse. Un anfitrión no tiene que ir de grupo en grupo avivando las conversaciones, los propios invitados deberían saber con quién les apetece hablar y con quién no.

Cine para las Navidades

Y tanto si os gusta la Navidad (como a mí) o preferís pasarla en estado comatoso en el sofa, aquí va mi lsita de pelicula Navideñas (que en algunos casos, no lo son necesariamente)

  • La quimera del oro. Charles Chaplin 1925
  • Mujercitas. 1949
  • Batman vuelve. 1992
  • Me enamoré de una bruja. 1958
  • Milagro en la ciudad. 1994
  • Gremlins. 1984
¡FELIZ NAVIDAD!

Pushing Daisies

Pushing Daisies es una serie que apenas llego a aguantar dos temporadas (una pena, creo yo). Cuenta la historia de Ned “el pastelero” quien tiene el don de resucitar a los muertos cuando les toca una vez, pero que vuelven a morir si les toca una segunda vez. Cuando muere el amor de su vida decide resucitarla, y ahora vive enamorado sin poder siquiera besarla.

Lo que más llama la atención de esta serie es su estética tan alegre, exagerada, e incluso “años 50”. Y sin embargo, Ned, el chico más dulce que podáis imaginar, que dedica su vida a hacer pasteles en un mundo de lo más colorista, viste exclusivamente de negro y gris.


Un bonito contraste.






Improvisando


Una vez Napoleón III y Eugenia de Montijo estaban de viaje por Inglaterra para habalr con la reina Victoria de la guerra de Crimea. Se celebraba en su honor una cena de gala pero ¡oh! los baules no habían llegado, así como tampoco el peluquero.La puntualidad de la etiqueta no permitía esperarlos y aún y sin tener nada que ponerse, no podia dejar de comparecer.
Una de las damas tenía ahí sus pertenencias, y le propuso un vestido de colo azúl. Con unos cuantos retoques se le ajustó. Tampoco tenía ni diadema ni aderezo, asi que pidio flores. A falta de violetas, se le entregó una cesta llena de miosotas; de este modo dispusieron ramos un poco por todo, en el escote, en guirnaldas sobre la falda, en espirales para retener los tirabuzones del peinado. Cuando hizo su entrada todas las cabezas se giraron hacia ella. La frescura del traje primaveral y las flores, eclipsaban los aderezos de brocado y los collares de damantes de las ladies boquiabiertas.

Curiosamente a las miosotas tambien se les llama nomeolvides, y bien es sabido que la reina Victoria nunca olvido a Eugenia.

No hay que olvidar que aunque la grandeza siempre impone, el encanto, la dulzura y la sencillez son armas infalibles para conquistar hasta a una reina. Y es que hasta un sencillo narciso puede llamar la atención en un jardín completo de rosas.

En Paris todo el mundo viste bien II

Era mi intención el otro día hablar de la gente que viste mal en París y al final acabé hablando de los que, a mi parecer, mejor visten. Podría seguir hablando de las distintas clase que hay, pero qué queréis, me aburre la clase media, se salva la burguesía, pero ésta nunca ha sido clase media ¿verdad?

Mejor voy directo a la gente que realmente viste mal. Me refiero a esa gente de clase media baja, que en los 70 pudo ser clase media a secas, pero a la que ahora se le añade el “baja” al final. De los que te dirán que viven en Paris cuando en realidad se refieren a algún Banlieue de Îlle-de-france.

Mujeres a las que les encantan los colores vivacious, de las que se tiñen el pelo en casa y les queda canario. O peor, de peluquería que consigue el mismo resultado. De chicos con el pelo rapado a maquina. Si tienes suerte y eres mono ça va, si no, se siente. De los que llevan vaqueros desgastados horribles, zapatillas negras y calcetines blancos. De los que compran en Kiabi (la mode à petits prix, recuerden). De los que llevan las viseras sobre la cabeza, no puestas y llevan riñoneras de LV de (obvia) imitación. Los paletos de toda la vida, que también los hay en españa. ¿Cuál es la diferencia? Aquí uno es paleto esforzandose demasiado. Ahí uno es paleto por no esforzarse en absoluto.

Así que, que quede claro, en París NO todo el mundo viste bien. De hecho, la prueba viviente de ello es el centro comercial de Les Halles un sábado a la tarde. ¿De verdad creíais que no había poligoneras en París?



Desmontando mitos. En Paris todo el mundo viste bien


Desmontando mitos. En Paris todo el mundo viste bien.

Este post está absolutamente basado en mis experiencias personales y puede no corresponder a la realidad.

Absolutamente falso. Las generalizaciones son malas, malisimas, aunque yo haga mucho uso de ellas. No se puede decir con rotundidad que en Paris todo el mundo viste bien como no se podría decir que en Madrid se viste mal.

La clase alta

Paris es una ciudad con más de 2 millones de habitantes. Algunos de ellos viven en Neully-sur-Seine y son de clase altisima. Que visten de las marcas “de toda la vida”: Burberry's, Lacoste, Hermès, y van a Lafayette cuando necesitan “básicos”. Gente de la que se hace las camisas a medida con sus iniciales y para los que la moda es algo a seguir con pies de plomo. Gente bien de toda la vida, de lo que no buscan “faire étalage”. Ellos piensan: tenemos dinero, nuestros amigos lo saben, y ellos a su vez también lo tienen, pero eso no es excusa para ir pregonándolo.

Familias en las que las mujeres heredan no solo joyas y muebles, también reciben pañuelos de Hermès de hace más de 30 años aún en sus cajas naranjas, apenas gastadas. Familias en las que padres e hijos se compran el mismo modelo de polo o jersey aunque en tallas diferentes. El padre lo llevará con un pantalón de pana marrón y el hijo con unos vaqueros, cuestión de generación.

En general, el dinero viejo no sigue demasiado la moda. O mejor dicho, la moda de las revistas o de los blogs. Ellos tienen su propia etiqueta, y aunque muchos arribistas la crean fácil de imitar, su ojo, realmente entrenado, es capaz de diferenciarlo. Y si no, en cuanto hable. Que por la boca muere el pez.

En una época en la que cualquiera puede comprarse cualquier prenda, es el savoir-faire lo que realmente importa. Porque el pedigrí no se puede fingir.

Cholate con churros


Y espero ver algún día en "The Selby" una bandeja tal que esta, con churros en lugar de macarons.

La utilidad de lo bello


La utilidad de los artículos valorados por su belleza crean una dependencia muy íntima.
Una chuchara de plata labrada a mano, de un valor comercial de 10 dolares, no es más útil (en el primer sentido de la palabra) que una cuchara del mismo material hecha a maquina. Probablemente será incluso menos útil.
Inmediatamente se duduce que la primera chuchara agrada a nuestro gusto, a nuestro sentido de lo bello, en tanto que la otra, no tiene ninguna función útil aparte de su eficacia bruta.

Hábitos mentales populares

¿Cómo llega la moda de las pasarelas a las amas de casa cuarentonas de barrio? Me pregunto yo.

La clase elevada no puede efectuar a capricho una revolución o una inversión repentina de los hábitos mentales populares relativos a cada sector. Para que cualquier cambio llegue a empapar a la masa y cambiar la actitud habitual del pueblo, se requiere tiempo; especialmente si se trata de cambiar los hábitos de aquellas clases que están socialmente más remotas del cuerpo donde irradian los campos.


Teoría de la clase ociosa. Thorstein Veblen. 1899

Psicologia de la moda


¿Qué te has puesto?

El traje chaqueta que me probé el otro día.

El rojo. Un color fuerte, como de semáforo diciendo “detente”

Felipe y Letizia. 2010


¿No es estupendo todo lo que puede decir la ropa que escogemos? Para que luego nos digan que no hay que fiarse de las apariencias.

Defunct Fashion


Anna Wintour dice que la moda no trata de mirar hacia atrás, si no hacia adelante. Siento discrepar. La historia nos demuestra que todos los sucesos se repiten, con distinto factores pero se repiten. Y la moda no va a ser distinta. Es lo que tienen los ciclos. Una cosa nueva no es más que algo viejo que se había olvidado.

En el mundo de la moda, yo me he dado cuenta de que a la hora de hablar de ropas de otras épocas, recurrimos al cine para visualizarlas. A veces son muy concretas pero en otras fallan no son mas que una reproducción desde nuestra época.

Por eso me gusta tanto Defunct Fashion, por que por una vez, se nos enseñan las ropas sobre las que leemos, sin los “filtros” del cine. Y al perder el encanto, ganan en realismo. Que cada cual vea qué prefiere.

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Anna Wintour says that fashion is not about looking back, but about looking forward. I disagree. History shows than all events get repeated once and again, only with different characters. And fashion is not different. A new thing is nothing more than an old thing that got forgotten.

When we talk about other eras' clothing, we tend to imagine them through the films. And films are not always too accurate I'm afraid. Sometimes they don't show the real style, but a reinterpretation they make from our time.

That's why I love so much Defunct Fashion, because, for once, cloths are showed with any filter. And even if they lose the charm, they win in realism. Let each one decide what they prefer.

Llega el frío


Vuelve el frío.

Y con él los guantes, las bufandas de punto o las de Burberry's. Las medias y los calcetines gordos. Las camisas de oxford azúles y las mujeres con abrigos de pieles. Las botas de agua y los paraguas como carpas de circo.

Los maravillosos peinados que crea el viento y los jerseys con dibujos nórdicos.

El ceremonial del té, o del café, colacao, o lo que sea, mientras este caliente. Y el tirarse en el sofa con un libro (Nancy Mitford y su "A la caza del amor" es genial para el invierno) o una pelicula. Los pijamas de franela y los edredones gigantes. Uno tiene la sensación de que nada malo puede pasarle bajo un edredón bien mullido.

Y las bolsas de agua con funda de tartán. Y tartán, tartán por todas partes.

Definitivamente, con el frío, todo es estéticamente más hermoso.

Complementos II


La blackberry no es un teléfono ni una PDA, es un complemento. Como todos esos complementos que han perdido parte de su utilidad (véanse gafas, bolsos) para convertirse en un símbolo de estatus.

Y eso queda muy claro a la hora de llevar la blackberry; el móvil se lleva en un bolsillo o en el bolso, la blackberry, atención, se lleva en la mano. Bien protegido con una funda (rosa y negro parecen los colores más populares) parece más un bolso de mano que un teléfono.

Por supuesto, la blackberry es un artilugio muy útil, recibir emails y navegar por internet en cualquier sitio es una maravilla. Pero no es el único dispositivo que permite hacerlo. La blackberry es una marca, y donde hay una marca, hay un estatus, una categoría. Por que para eso están las marcas, para diferenciar.

¿Tienes un Iphone? Seguramente eres un enamorado de los nuevos “gadgets” (horrible palabra, por cierto) o alguien con un trabajo relacionado con las nuevas tecnologías, ¿Tienes una blackberry? Forzosamente debes tener un trabajo de lo más glamouroso e interesante, ¿ o no? Estatus, una vez más.

Por que antes existíamos cuando pensábamos, ahora “recibo, luego existo”. No eres nadie si nadie te escribe ¿no? O peor aún, si nadie ve tu blackberry.

A fin de cuentas, da igual que solo la uses como un teléfono móvil normal. En un bolso de fiesta no te entran muchas cosas, y puedes prescindir a menudo de tus gafas de sol pero, ¿Quién dijo que los complementos tenían que ser prácticos?

Aclaración: No tengo nada en contra de las blackberrys ni contra la gente que las usa. Es simplemente que últimamente me he visto rodeado de ellas en manos de gente que realmente no las necesita.

Dinamismo




Al día siguiente se despertó dinámica y optimista. Así pues, se puso una blusa de seda salmón y un Chanel gris perla. Nada como los modelos de Mademoiselle para indicar a una mujer activa que el mundo le pertenece.


Terenci Moix, Garras de astracán.

Complementos I


Las gafas de sol son EL complemento por excelencia. Pero ¿cuál es el encanto que poseen? ¿Por qué cualquier pseudo-famoso o una persona con ínfulas de grandeza las llevan? ¿Es por lo que esconden o precisamente por lo que dejan ver?

Antiguamente (y actualmente también) se decía que los ojos eran los reflejos del alma. No hay parte de la cara que delate tanto nuestras emociones que los ojos, y siguiendo una mentalidad anglosajona , en la que mostrar las emociones es síntoma de debilidad, unas buenas gafas de sol resultan una buena aliada.

Esto promueve la idea de que, aquellas personas que no se quitan las gafas de sol deben de tener alguna importancia para querer mostrarse tan imparciales y distantes. ¿Quién no odia hablar a unas gafas de sol? Voila la distancia.

Por otro lado, están esas personas que actúan de una forma que al principio puede resultar contradictoria, hasta que vemos cual es su objetivo. Ya que, fingiendo ocultarse tras unas gafas de sol, consiguen llamar la atención. Siendo este el objetivo principal.

Una vez esto promueve otra idea: si lleva gafas de sol, debe de ser famoso o cuando menos, muy cool. Lo cual no es más que el escalafón más bajo de la fama.

Vamos, que uno se esconde, precisamente para ser encontrado.

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Sunglasses are THE accessory. But what is the charm they possess? Why would any pseudo-celebrity or a person with pretensions of grandeur wear them? Is it because of what they hide or perhaps because they let on?

It is said that the eyes are a reflection of the soul. No part of the face betrays our emotions more than the eyes, and by the Anglo-Saxon standards, in which showing emotions is a sign of weakness, good sunglasses are a good ally. This promotes the idea that those People who do not remove sunglasses must have some importance to appear so impartial and distant. Who doesn't hate talking to a pair of sunglasses? Voila, distance.

On the other hand, there are those people who act in a way that can be contradictory at first, until we know their agenda. And, pretending to hide themselves behind sunglasses, they are calling your attention. Being this the main objective. This raises another idea: if you wear sunglasses, you must be famous or at least very cool. Which is not more than the bottom rung of fame.

If someone hides away, it is only to be found.

Royal Doulton


Ann disfrutó en la sección de porcelana de los almacenes del Ejercito y la Marina. Penso que, en la actualidad, cuando hay tantas cosas hechas mal toscamente, daba gusto ver la buena porcelana, cristal o cerámica que el país sabía producir todavía.

Una hija es una hija. Agatha Christie.


Creo que comparto ese sentimiento. ¿Tan dificil es hacer las cosas bien?