Cuenta que la reina Maria de Teck de Inglaterra (abuela de la actual reina) tenía una fobia terrible a la pobreza debido a su infancia.

Incluso una vez reina de Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte y demás países de ultramar, siguió con la manía de acumular cualquier objeto valioso para asegurarse no volver a ser pobre.

Siempre me ha recordado a esa frase de “Lo que el viento se llevo” en la que Escarlata, cuando le preguntan por qué hace tratos con yanquis responde: ¿Te has olvidado lo que es ser pobre?

Ojo, no hay que confundir la peniafobia (nombre científico) con el síndrome de Diógenes y similares. Las personas que lo sufren solo acumulan objetos valiosos. En cierto modo me recuerda a Anna Dello Russo y su famoso apartamento-armario.

Aunque no debería hablar, porque yo soy el primero al que le duele tirar nada. Acumulo cosas sin orden ni sentido. Bueno, si que tengo una línea a seguir, aunque muy subjetiva: solo guardo cosas “bonitas”. Vaya usted a saber.

Para más información sobre la reina Maria de Teck y su problema aquí. Merece la pena.

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Queen Mary of Teck, as the say, had a terrible phobia to the poverty since she had suffered it in her childhood.

Once Queen of England, she persisted with her problem, tending to accumulate any valuable object, so she would never be poor again.

It reminds me of a quote from “Gone with the wind” when Scarlet is asked about her deals with Yankees, she answers: ¿Have you forgotten what to be poor means?

In some way, it also reminds me of Anna Dello Russo and her apartment-wardrobe.

I shouldn’t speak since I’m the first one to keep things. The only line I follow is that, those things, must be “pretty”. God knows what that it means.


Champagne


- Yo a éstas horas siempre tomo champagne.
- Lo apruebo. Una mujer con esa costumbre demuestra saber lo que quiere. El champagne siempre fue el nectar del triunfo.

Garras de astracán. Terenci Moix


Y para mí, solo existe Veuve Cliquot.

Costumbre y ceremonia


Según dicen, antiguamente, en el ejercito inglés había unas normas bastante estrictas respecto a la etiqueta. A pesar de estar en la guerra, se les obligaba a afeitarse con regularidad y guardar un uniforme para reuniones sociales.

No penseis mal. No era esnobismo (no principalmente, al menos). La razón era más "psicológica".
A un hombre puede darle igual afeitarse o no, si su ropa esta sucia o rota, puesto que realmente no se ve. Sin embargo, sí que ve a sus compañeros, y si todos van igual de desarreglados, la moral decae porque tienen la sensación de estar realmente en el frente, fuera de la civilización.

Es por eso que los ingleses se esforzaban tanto en ir bien vestidos y limpios, y conservar las costumbres de casa (el té, por ejemplo). Por que es la frivolidad la que demuestra que existe una civilización.

O en palabras del poeta Yeats: ¿Dónde si no en la costumbre y en la ceremonia nacen la belleza y la inocencia?


Y yo soy una persona que realmente agradece tanto la costumbre como la ceremonia.

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In the british army, during the Victorian era, as they say, they were quite a strict with etiquette. Despite the war, they were forced to shave them-selves often enough and to keep an uniform for social gatherings.

It wasn't a matter os snobbery. The reason was more "psychological". One particular man can feel good even with a beard and a dirty uniform. The broblem lies in the community, if they see each-other that way, the would feel depressed. They would realized they were fighting in a war, out of the civilization.

That is why the british army tried hard to dress clean and proper, and to maintain their customs (E.g. Tea time). Because
frivolity is what makes civilized.

In Yeats' words: How but in custom and in ceremony are innocence and beauty born?

And God knows how I love custom and ceremony




OSS117 o el síndrome de los Buddenbrock

Os presento a Hubert Bonisseur de La Bath. Nombre en clave: OSS 117. El James Bond francés para que me entendais. Machista, anticuado, narcisista y siempre perfecto. Bien-sûr!
Hombre anclado en los años 50 más tipicamente franceses. Época en la que la gran Francia se tambaleaba con el problema Argelino. Las colonias se perdían, el mundo hasta entonces conocido se desvanecía, todo, menos la Grandeur. Y eso se refleja en la ropa. Aunque todo se desmorone, que se note que ante todo, somos franceses.
Trajes impecables, ya esté en Brasil o en el Cairo. Sin importar las temperaturas. Siempre perfecto. Nadie dijo que un agente secreto tuviera que ir forzosamente mal vestido.
Y no olvidemos su parure: Corbata, siempre. Pañuelo en el bolsillo, necesario. Gafas de sol, prácticas. No lo hace por que sea la moda, de hecho, está ya pasado de moda, ni tampoco por llamar la atención. Lo hace, porque Il le faut!
Su machismo no es solo estético. El es un macho. Un hombre de pelo en pecho. Un hombre que no se preocupa por los sentimientos de los demás. No por falta de interés, sencillamente porque no sabe interpretarlos.

Lo que se dice un tombeur. A veces funciona, a veces no. Ese es su mantra. Pero ¿qué más da? Como diría otra gran francesa; rien, je ne regrette rien. ¿Su mayor arma de seducción? Su sonrisa y el vello asomando por la camiseta interior. Y es que no parece saber que Clark Gable elimino la camiseta interior.



Y es que la gente se equivoca. Las aparencias no engañan. Sencillamente hay que saber leerlas.
A fin de cuentas, no son nuestras habilidades las que muestran como somos, si no nuestras elecciones.



Y cuando uno es como OSS117, al menos es autentico. Y eso cuesta encontrar.



OSS117 Cairo, nido de espías.

OSS117 Perdido en Rio

Vogue


Por alguna extraña razón no puedo parar de escuchar el Vogue de Madonna. Y eso teniendo en cuenta que no le tengo demasiado aprecio.

Para el verano que viene


A pesar de que hoy acabe oficialmente el verano (bendito seas Otoño), yo ya propongo algo para el verano que viene. Si lo hacen en las grandes pasarelas, ¿por qué yo no?

Desde hoy revindico el pañuelo anudado al cuello como complemento en verano. Ya puestos a rescatar complementos, éste me gusta.
Espero que alguna de estas grandes cadenas de moda para usar y tirar me lea y lo añada a su próxima colección de verano.

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Though Summer is over (God bless you Autumn) I already suggest something for next Summer.

I suggest the neckerchief as the oficial men’s complement for Summer 2011. If the thing is to revive old fashion, I really like this one.
I hope some low cost company reads this and puts the neckerchief in next year collection.




Un hombre de verdad

¿Dónde están los hombres de verdad?

A los que no les da asco coger un pez con las manos


Los que se sienten la llamada de lo salvaje

Los que encuentran satisfacción en hacer algo con sus propias manos

Los que saben cambiar la blackberry por una navaja cuando es necesario.


Un hombre de verdad ¿Dónde está?

Los bolsos grandes


Tenía que haber sabido que había algo raro en cuanto apareciste en mi vida con ese bolso tan sumamente grande.Lo que suele haber en un bolso de semejante tamaño no tiene que ser nada bueno.
True Blood

El señor de los anillos


Cuentan que la Reina Victoria de Inglaterra estaba traumatizada por sus dedos, demasiado cortos y gordos, por lo que se los llenaba de anillos, incluyendo los pulgares cuando salía en público para distraer la atención. Desconocía que solo conseguía atraer aún más las miradas.

¿Tendrá Lagerfeld la misma problemática?
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Queen Victoria, as they said, was obsesed with her fingers – too short and fats – so she would wear lots of rings, even in the thumbs, to distract the atention. She didn’t realise that the effect was the opposite one.

Will Mr. Lagerfeld have the same obsesion?

Las francesas son extraordinarias

Las francesas son extraordinarias. Estoy pensando en escribir un libro sobre ellas y su habitat. Sus costumbres y ceremonias. Veras, solo sus pañuelos merecen un capitulo entero.



Anudado delante con una punta colgando y la otra tirada a la espalda, o dándole dos vueltas, con las puntas remetidas, o alrededor de los hombros, encima del abrigo como un chal, o anudado por detrás...



Chal, foulard, carré, écharpe... piensa en todas las palabras que tienen para decir pañuelo.


Le Divorce

Las pulgas de Maria Antonieta


Cuando Madame decidía divertirse "con los colores" - un juego que consistía en dar nombre a los matices -, no soportaba que me alejara de ella. Por lo que recuerdo, inventamos nombres sublimes y ridículos, algunos monstruosos. [...] De todos, aunque no éramos las autoras, el "pulga" era el más famoso.

¿Se sabe que fue el rey quien lo pronunció un día?

Todo empezó una mañana con madame Antonieta a causa de "composición honesta", un vestido de tafetán marrón claro. El rey pasó mientras estábamos en ello. No le gustaban demasiado mis perifollos, pero siempre me dirigía una palabra amable.

- Este vestido es del color de las pulgas - Exlamó ante mi tafetán castaño.

Todo el mundo se echó a reir. A partir de entonces, aquel color oscuro hizo furor ¡y la corte se cubrió de pulgas! Para gustar, había que presumir de marrón.

Desfile de pulgas en Versalles: pulga vieja, pulga joven, espalda de pulga, vientre de pulga, muslo de pulga, interior de muslo de pulga, cabeza de pulga, vientre de pulga en fiebre láctea, pulga de blanco...

Una epidemia que amarronó rápidamente la corte, hasta el día que la reina se cansó. No nos engañemos, no fue un capricho. Había una buena razón para ese repudio. Circulaban tonadillas mal intencionadas en Nouvelles de la Cour. ¡Y fue así como Versalles expulsó a la pulga! pero ya se apasionaba por un satinado ceniciento que debía su nombre al hermano del rey.

La competición en el juego de los colores.

Portadas de manual


Inaguro una nueva sección. Portadas de manual.

Porque una imagen vale más que mil palabras.

La corbata


Ayer por la mañana mi vecino me tocó el timbre. Tenía una boda y necesitaba que alguien le hiciera el nudo de la corbata.

Se lo hice, por supuesto. Pero me hizo pensar en que clase de sociedad vivimos en la que un hombre no sabe hacerse el nudo de la corbata.

Sé que la corbata acabará desapareciendo de aquí a dentro de no muchos años, pero hasta entonces, ¿Tan dificil es hacer un nudo?

Santé


La playa es un lugar idóneo para consumir revisteo del malo, y hablar de temas frívolos con toda la seriedad del mundo, y la presunción de los expertos.


Una de las cosas que más critican mis amigas son los consejos “sanos” para mantenerse delgada y guapa de las famosas. Puede que el cuerpo de las mujeres sea distinto del de los hombres, pero por experiencia sé que lo que las famosas proponen funciona. No hace milagros, por supuesto, hay que tener en cuenta como es cada persona, pero siempre aportan un aire más sano. Lo cual no es poco.


  • Beber mucho agua. No hay que pasarse, pero la hidratación se nota.

  • Tomar fruta. Eso es sano. Y punto.

  • Hacer ejercicio. No por estar delgado o en forma. Sudar es bueno, y te hace estar “radiante”.

  • Dormir. Mínimo 8 horas, cada día. De nada sirve hacer un maratón de siesta el fin de semana si no se duerme lo suficiente durante la semana. Elimina las ojera (hasta cierto punto) y ayuda a la piel.


No es que esto te convierta en una belleza, pero a nadie le gusta la gente con aspecto de cocainómano.



La lozanía es algo que nunca pasa de moda.


El lujo al alcance de la mano





¿Está el lujo realmente tan alejado de las posibilidades de una persona normal? No necesariamente. Como con la mayoría de las cosas en esta vida depende de lo que uno este dispuesto a sacrificar.



Primero me gustaría diferenciar entre dos tipos de lujo: el duradero y el efímero. El primero sería todo aquello que perdura, algo material. Mientras que el segundo son más bien, los momentos; el poder acceder a algún lugar exclusivo o tomar champagne en un zapato, emulando a la Mistinguett.



Es el duradero el que más me interesa. Supongo que soy un poco como Charles Foster Kane, si pudiera tendría mi propio Xanadu. A lo que me refiero es que estoy seguro que todos habéis querido siempre poseer algo. Unos zapatos de Louboutin, un bolso 2.55 o una lámpara de Philippe Starck. Lo que sea. Por supuesto que son caras, pero no son inalcanzables.



Ante todo hay que decidirse por algo. Hay que concretar. Cuanto más general sea la idea, menos claro tendremos el objetivo. Al mismo tiempo, hay que ser realista. De nada sirve proponerse comprar un Monet. Pongamos por ejemplo que queremos este pañuelo de Hermès, 420€. No vamos a gastarnos medio sueldo de un mes en un segundo. No todas las economías pueden permitírselo.




Segundo. Hay que ahorrar. Parece fácil pero no lo es. Eso si, con ciertas técnicas resulta más sencillo y gratificante. Primero nos enteraremos del precio. Puede parecer una estupidez, pero conocer el precio aproximado de algo nos permite conocer mejor cómo van nuestras economías.



Otro buen consejo para ahorrar consiste en hacerlo en metálico. Al guardarlo en una cuenta no somos tan conscientes y por lo tanto la satisfacción y el aliciente son menores. Por ejemplo, yo de pequeño guardaba mis ahorros en una cajita de té tal que ésta.



¿Cómo ahorrar? Quitándose gastos menores, sin prisa. ¿Podemos prescindir de esa camiseta de Zara? Pues 12 euros a la caja. ¿Un billete de 5 euros en un bolsillo del pantalón? A la caja. ¿Dejamos de salir un noche? Pues la cantidad que hubiéramos podido gastar va a la caja. Por eso es tan importante tener claro lo que se desea, así no nos costará tanto sacrificarnos.



Y al final, cuando crucemos las puertas de la elegante tienda que hayamos elegido, la satisfacción será mayor. Y el sacrificio habrá merecido la pena, por que sabremos que nos hemos ganado a pulso nuestro pequeño lujo.



Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes. Yoda

El cepillado de Hollywood

Soy nostálgico. Para bien o para mal. Afortunadamente es un sentimiento que me agrada. Casi siempre. Soy de los que opinan que cualquier tiempo fue mejor.

Cómo la época dorada de Hollywood. Época de elegancia y glamour. Por lo menos desde fuera. Una época en que los hombres eran hombres, fuera cual fuera su sexualidad (Cary Grant o Rock Hudson, por citar algunos) y las mujeres eran atrevidas y encantadoras al mismo tiempo.

Yo siempre he tenido una batalla con mi pelo, aunque supongo que todos la tenemos. El moreno quiere ser rubio, el rizado liso, y viceversa. Por eso siempre me gustaba como llevaban el pelo los actores de esa época. Recuerdo que era un efecto que yo nunca conseguía con la gomina. Tan sedoso y brillante, pero sin ser grasiento.

Hace ya tiempo, leía un articulo en el GQ americano, en la sección de Scott Schuman, en la que revelaba el secreto. Parece ser que el truco está en cepillarse el pelo con un cepillo de Acca Kappa (ni idea del material que es) Según decía, tenía que ver con el poco espacio que había entre las púas, el cual permite que la luz se refleje de otra manera. No sé si será cierto del todo, pero no me importaría probarlo.

Si es cierto que funciona, me compraría uno ahora mismo. Recuerdo a alguien decir que nuestras abuelas siempre parecían actrices de cine en las fotos antiguas, pues yo confieso que a mi me encantaría parecer un actor antiguo en mis fotos. No basta con las Rayban chicos.

Más información, aquí.


La collares

A doña Carmen Polo de Franco, esposa del dictador, le gustaban las joyas más que a un tonto un boligrafo. Fue esta afición suya la que le valió el sobrenombre de "La collares".

Cuando salía de compras, arrasaba, y los comerciantes temblaban. Especialmente los joyeros. Solía coger las piezas más caras y al marcharse decía que le mandaran la factura al Palacio del Pardo. Sabiendo por supuesto, que nadie tendría el valor de hacerlo.

Muchas veces, cuando los joyeros se enteraban de la visita de "La collares" a la ciudad, optaban por esconder las mejores piezas, e incluso por cerrar la tienda. Finalmente se creo una asociación de joyeros para sufragar las perdidas que causaba la señora, pagando entre todos las joyas que "compraba" en cada tienda.

Vestido de combate


La moda y la política. Nada más viejo. Políticos que aparecen sin corbata, para dar una idea juvenil. Mujeres sin tacones, y pañuelos bohemios para pretender ser, lo que no es. Moda, a fín de cuentas.

Pero repito que esto no es nada nuevo. La Reina Madre fue una experta en el tema. Hay quien la considera cursi, pero olvidamos, que ella en ningún momento pretendió ser chic ni sexy (dos adjetivos que la gente atribuía a Wallis Simpson. Sufienciete razon para odiarlos).

Sus visitas a poblaciones bombardeadas de toda Inglaterra dotaron a la monarquía de un rostro compasivo. Antes de ello Isabel se aseguró de ir bien vestida consultando a su modisto, Norman Hartnell. No estaba dispuesta a ponerse algo tan masculino como un uniforme militar, ni a presentarse como una figura regia e imponente. Después de muchas discusiones, decidió no volver a llevar nada negro – color de luto – ni rojo, color demasiado festivo para tiempos de guerra. Según escribiría más tarde, Hartnell diseñó una serie de “vestidos de combate” con “los colores pastel más suaves, rosa, azul y lila porque la reina quería dar la más reconfortante, alentadora y cordial de las impresiones”
Siempre caminaba entre las ruinas con el sombrero y las joyas puestas.

Cuando le preguntaban si era adecuado ponerse sus mejores galas para visitar lugares asolados por las bombas, Isabel sonreía. ¡Pues claro! Ellos también lo harían si vinieran a verme.