Vestido de combate


La moda y la política. Nada más viejo. Políticos que aparecen sin corbata, para dar una idea juvenil. Mujeres sin tacones, y pañuelos bohemios para pretender ser, lo que no es. Moda, a fín de cuentas.

Pero repito que esto no es nada nuevo. La Reina Madre fue una experta en el tema. Hay quien la considera cursi, pero olvidamos, que ella en ningún momento pretendió ser chic ni sexy (dos adjetivos que la gente atribuía a Wallis Simpson. Sufienciete razon para odiarlos).

Sus visitas a poblaciones bombardeadas de toda Inglaterra dotaron a la monarquía de un rostro compasivo. Antes de ello Isabel se aseguró de ir bien vestida consultando a su modisto, Norman Hartnell. No estaba dispuesta a ponerse algo tan masculino como un uniforme militar, ni a presentarse como una figura regia e imponente. Después de muchas discusiones, decidió no volver a llevar nada negro – color de luto – ni rojo, color demasiado festivo para tiempos de guerra. Según escribiría más tarde, Hartnell diseñó una serie de “vestidos de combate” con “los colores pastel más suaves, rosa, azul y lila porque la reina quería dar la más reconfortante, alentadora y cordial de las impresiones”
Siempre caminaba entre las ruinas con el sombrero y las joyas puestas.

Cuando le preguntaban si era adecuado ponerse sus mejores galas para visitar lugares asolados por las bombas, Isabel sonreía. ¡Pues claro! Ellos también lo harían si vinieran a verme.

5 comentarios:

dijo...

Eso es admirable en la Reina y aunque al principio la vieron con recelo, después lo vieron como un gran gesto.

Por cierto, Wallis y sus amigas le pusieron "Cake" por el uso de los colores pasteles. Envidia, le dicen.

Saludos!!

dijo...

Pues si gran frase la de la reina... lo reconoce un republicano como yo.

dijo...

Grande!

dijo...

Aldo: Lo de "Cake" era más bien por lo mucho que le gustaban los dulces, y lo rechoncha que se puso. O eso he leido yo.

La Wallis, mucho intima de Chanel, mucho lo que quieras pero... y eso que, a pesar de entenderlo, no comparto lo mal que la trataron en el entierro de su marido.

Calamarín: Una cosa no quita la otra. Las cosas (ser rey por ejemplo) hay que hacerlas bien o no hacerlas. La mediocridad es un gran defecto en estos casos.

Holly: Mucho.

dijo...

Acertadísima elección la de la reina.