

Pero en el fondo es como cualquier otra niña, a la que le gusta divertise con sus amigas.
Eso si, llevando todas elegantes trajes de baño.

Y aunque cuando la circunstancia lo requiera se ponga un vestido rosa, es mucho más práctica que todo eso.
Una de mis mayores penas es la de no poder apreciar la fotografía como se merece, o mejor dicho, cómo la aprecian otras muchas personas. No considero que sea el octavo arte, lo siento por los que así lo piensen.



