En la sombra [...] Ignatius J. Reilly miraba a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.
La conjura de los necios - John Kennedy Toole
Una vez un amigo me dijo que me parecía a Ignatius. El me lo dijo como un cumplido aunque cueste entenderlo.
Poirot y los zapatos
- Los zapatos no encajaban - me dijo Poirot cuando estuvimos solos -. Según mis pequeñas observaciones sobre la vida, costumbres y gustos de los ingl…Read More
Sobre la intransigenciaComentaba con Maribel de Anglo-Francofilia los dos tipos de intransigentes que hay (con respecto al post de La conjura de los necios) y para…Read More
Parisian Chic - Ines de la FressangeNo suelo comprarme esta clase de libros, y menos si la autora es Ines de la Fressange, que no me acaba de caer del todo bien. Pero una amiga se lo com…Read More
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El club de lectura de Alphonse Doré IISi, lo sé. Un libro más sobre Coco Chanel. Con las evocaciones de Lagerfeld sobre sueños de Mademoiselle y todas esas biografías uno debería cansarse.…Read More
Recuerdo que Ignatius vestía horriblemente y me imagino que tú no. Quizás os parecéis en cierta intolerancia a la vulgaridad del mundo moderno. Yo no me parezco en nada a Ignatius pero mucho menos a Myrna Minkoff.
Maribel: Efectivamente se refería más a lo segundo. Es curioso que los que somos más intolerantes seamos al final los que más toleremos, ya que al final no vemos distintos grados. ¿Me explico?
3 comentarios:
Recuerdo que Ignatius vestía horriblemente y me imagino que tú no. Quizás os parecéis en cierta intolerancia a la vulgaridad del mundo moderno.
Yo no me parezco en nada a Ignatius pero mucho menos a Myrna Minkoff.
Saludos
Maribel: Efectivamente se refería más a lo segundo.
Es curioso que los que somos más intolerantes seamos al final los que más toleremos, ya que al final no vemos distintos grados. ¿Me explico?
Mmmmm, no sé será que estoy un poco espesa. Podrías elaborar la idea.
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