En la sombra [...] Ignatius J. Reilly miraba a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.
La conjura de los necios - John Kennedy Toole
Una vez un amigo me dijo que me parecía a Ignatius. El me lo dijo como un cumplido aunque cueste entenderlo.
The QueenNo he leido nunca LOVE magazine, y no me gusta la deporra escocesa esta; pero debo confesar que me encanta esta primera portada que al final no se lle…Read More
God Save the Queen (again) Il y a toujours une vêtement qu'on déteste vraiment. Dans mon cas, c'est le T-shirt “God save the Queen” de les Sex Pistols. C'est peut-être p…Read More
Unas pocas reflexiones sobre Cibeles.Cibeles solo será un referente en la moda cuando lo que se vea en ella sea copiado por Zara: la moda no es moda, si nadie la lleva.En toda esta discus…Read More
Feliz CumpleañosAldo, de Aldo en los tiempos de la Haute Couture cumple dos años en la red. Y me pidió que escribiera un post para su blog. No soy muy de darnos bola …Read More
La valentía del hombre“El hombre ha de ser valiente” Pero no hay que olvidar que existe una línea muy fina entre la valentía y la estupidez. Vestirse como un payaso no es s…Read More
Recuerdo que Ignatius vestía horriblemente y me imagino que tú no. Quizás os parecéis en cierta intolerancia a la vulgaridad del mundo moderno. Yo no me parezco en nada a Ignatius pero mucho menos a Myrna Minkoff.
Maribel: Efectivamente se refería más a lo segundo. Es curioso que los que somos más intolerantes seamos al final los que más toleremos, ya que al final no vemos distintos grados. ¿Me explico?
3 comentarios:
Recuerdo que Ignatius vestía horriblemente y me imagino que tú no. Quizás os parecéis en cierta intolerancia a la vulgaridad del mundo moderno.
Yo no me parezco en nada a Ignatius pero mucho menos a Myrna Minkoff.
Saludos
Maribel: Efectivamente se refería más a lo segundo.
Es curioso que los que somos más intolerantes seamos al final los que más toleremos, ya que al final no vemos distintos grados. ¿Me explico?
Mmmmm, no sé será que estoy un poco espesa. Podrías elaborar la idea.
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