23/10/2012

Un pequeño lujo semanal I




Me comentaba el otro día con un amigo como hoy en día le parece vergonzoso que haya  gente que viva en el lujo y la ostentación.
En ese momento no pude sino interrumpirle. Y es que en el mundo de Alphonse Doré et Noir la ostentación no tiene nada que ver con el lujo, recordad eso de My kingdom, my rules. El lujo es personal, intimo, individual o casi (dos son compañía, tres son multitud), la ostentación es pública, externa, disfrutando más del hecho en sí que de la causa.
Hay quien cree que el lujo son diamantes, mármoles y viajes en jet privado. Pero esa idea del lujo ostentoso (y ostensible) no es más que la consecuencia de esa panda de arribistas parvenus que empezaron a surgir en los años 80 y 90, que no disfrutaban de sus lujos si no había nadie que les envidiara, aquellos que competían por el coche más caro, las joyas más grandes, el viaje más exótico.
El lujo se forma con pequeños detalles sin importancia y no necesariamente caros. De ahí esta nueva sección.

El lujo es disfrutar de un ramo de flores frescas en ese antiguo jarrón de cristal de la abuela.

Para mí, no hay nada que me inspire más confianza en un hotel o un establecimiento de gama alta que el hecho de disponer de flores frescas. En mi opinión demuestra un interés por las cosas realmente importantes.

En la película Princesa por sorpresa, de Garry Marshal (director de Pretty Woman) preguntó a Julie Andrews, quién interpreta a la Reina Clarisse Renaldi, qué detalle le gustaría añadir a la película para definir su  personaje, y ella sin dudarle respondió que flores frescas.

Otra “Clarisse” a la que le chiflan las flores es a Clarisa, de Las horas. A fin de cuentas; La señora Daloway dijo que compraría las flores ella misma.


8 comentarios:

Holly Golightly dijo...

El mundo es mejor si compras flores frescas. Aunque no hay nada peor que comprar uno de esos ramos de floristería ya hechos donde te meten tulipanes amarillos con clavelinas naranjas y se quedan tan contentos (los de la tienda).

A mí lo que me gusta es ir y tú escoger las flores de tu ramo porque la gente confunde "ramo" con "coge tres de cada color y añade hojas verdes, papel de celofán y listo!" y no. No. Mira, no.

Yo fui muy feliz cuando hace muchos años fui a un vivero. Lo recuerdo muy nítidamente, aunque yo era muy pequeña, y fue fabuloso. Fabuloso de verdad.

Alphonse Doré et Noir dijo...

Holly: Fijate si soy excentrico que a veces voy a la floristeria (ojo, floristería, no venden leche ni naranjas) y cojo un ramo de una sola flor.
¿Y esas ramas verdes con puntitos blancos? Lo típico que ponen con las rosas granates. Horrible.
Lo bueno de tener jardín es que siempre tengo rosas frescas.

Holly Golightly dijo...

Esas ramas verdes era a lo que me refería con "hojas verdes". Son mi bestia negra. Es algo horrible. Como esas flores que son como petroquímicas: púrpura y naranja hechas de injertos y mezclas.

A mí no me hacen mucho tilín los tulipanes aunque a mucha gente le encantan. Lo que sí que me gustan son los claveles. Me gustan mucho, incluso.

Alphonse Doré et Noir dijo...

Holly: Cuando una flor natural se parece a una de plástico, malo.

Los claveles me gustan mucho, y eso que no tienen nada, y por supuesto los gladiolos. Hasta el nombre lo tienen bonito.

Hummingbird dijo...

Me gustan las gardenias, y las rosas... que cuanto más largo el tallo mejor, para que os voy a engañar. Rosas blancas.

Me gustan las flores cuando son blancas.

Lu Maquiyonkis dijo...

Para mí el lujo es disponer de un jardín con flores, pero las flores recién guillotinadas dislike total :(
...aunque a mi madre le gustan y se las regalo siempre que cuadra.

andaprest dijo...

jolie photo

led engenco dijo...

nice picture